preloder
1375
aumentar disminuir

NOTICIAS

Violencia en contra de mujeres en el espacio público

LNPP / Miércoles 17 de octubre de 2018

Ciudad de México, 14 de mayo de 2018 – La Unidad de Innovación, Comportamiento y Experimentación (UCEx) del LNPP y Cabify, en conjunto con organizaciones internacionales, académicos y asociaciones no gubernamentales, llevaron a cabo la mesa de diálogo “Violencia en contra de mujeres en espacio público: escuelas, transporte público e internet”.Las panelistas invitadas a esta mesa fueron: Elvia González del Pliego, coordinadora del Programa de Asuntos de Género de la Universidad Iberoamericana (IBERO); Indira Cornelio de Ciberseguras y #SeguridadDigital, y Paulina Soto Villagrán de la Universidad Autónoma de México (UAM). El panel fue moderado por la Mtra. Céline González, académica del CIDE.

 

Participación de las panelistas 

Por un lado, Elvia mencionó que, como parte del inicio del programa de género de la IBERO en 2015, se elaboró un diagnóstico para evaluar temas de violencia y discriminación dentro de la universidad. Compartió que el diagnóstico reveló únicamente un problema leve de discriminación contra la comunidad LGBTI pero que no se logró identificar otros tipos de violencias, lo que consideró que puede deberse a su normalización. Señaló que para atender la problemática se realizaron campañas y labores de sensibilización de la población de la IBERO. Elvia indicó que como parte de este diagnóstico surgió la idea de elaborar un protocolo para atender casos de violencia y discriminación, el cual fue presentado en diciembre de 2016 y se trabajó con la comunidad estudiantil para difundir su existencia.

La ponente describió que el Comité para la atención de casos de violencia y discriminación de la IBERO está conformado por personal altamente capacitado que estudia las quejas presentadas, realiza la investigación y determina las sanciones. Expresó que, como parte de la resolución de los casos, la persona violentada puede ser reubicada si es personal de la IBERO o puede ser cambiada de grupo si es parte de la comunidad estudiantil, lo anterior sin afectar calificaciones. Indicó que para el éxito del protocolo ha sido fundamental la labor continua de comunicación y sensibilización con el alumnado y el personal de la IBERO. Destacó que, dependiendo de la gravedad del caso, los agresores son suspendidos temporalmente y siguen un proceso de coaching de seis meses sobre masculinidades y violencia, para lo cual la IBERO se ha apoyado de la organización Género y Desarrollo A.C. (GENDES). Señaló que también están colaborando con la organización DILO A.C., para que el alumnado reconozca y se desista de actitudes discriminatorias hacia la comunidad LGBTI.

Elvia comentó que ha habido casos en que el agresor y las amistades de la persona violentada no son capaces de detectar por qué ciertas conductas constituyen una violencia, y que la IBERO continúa haciendo esfuerzos para difundir el protocolo e incentivar la denuncia. Precisó que esto también incluye un trabajo con el profesorado en temas de género, lo cual también es un reto ya que los docentes tienden a escudarse bajo la “libertad de cátedra”. Para finalizar, Elvia destacó que el protocolo fue reconocido por Inmujeres como uno de los mejores del país, lo cual refleja el esfuerzo y la calidad del trabajo del área jurídica de la IBERO.

Por su parte, Indira compartió los aprendizajes que ha tenido a lo largo de su labor de acompañamiento a mujeres que sufren violencia relacionada con tecnología. La ponente expresó que este tipo de violencia es difícil de documentar y dar seguimiento, y que las organizaciones y activistas típicamente expuestas a estas agresiones tienden a no considerar estas acciones como una violencia con efectos reales y que puede escalar de forma rápida. La ponente expresó que la violencia en internet está ligada a otras violencias, violencias que las anteceden, y compartió algunos datos para dimensionar el problema: tan solo una de cada 10 wikipedistas es mujer; al navegar por internet las mujeres usan nombres que no las identifiquen con su género; no se documenta la labor realizada por las mujeres lo que imposibilita citar su trabajo en Wikipedia, y los contenidos que hablan sobre mujeres usualmente no son publicados en Wikipedia. Subrayó que este tipo de violencias tiene el objetivo de retomar el control y de quitarles la voz a las mujeres en los espacios públicos.

Indira señaló que un logro valioso para favorecer la identificación de este tipo de violencia es una tipología elaborada por Luchadoras y la Asociación por el Progreso de las Comunicaciones (APC) que ella misma contribuyó a desarrollar.

Esta tipología incluye 13 tipos de agresiones distintas que permiten documentar y seccionar las violencias. Compartió que al trabajar con las víctimas de este tipo de violencia se intenta detectar la identidad de los agresores, los recursos que estos tienen a su alcance, la información que tienen de la víctima, el nivel de riesgo presente y cuáles son las alternativas de solución, siempre permitiendo que sea la víctima la que elija las acciones a seguir. Señaló que en la mayoría de los casos las víctimas recurren a ella con un historial de violencia previo, donde usualmente la agresión más reciente es la que las orilla a buscar ayuda y donde los agresores tienden a ser exparejas que buscan retomar el control sobre ellas. Así, la ponente concluyó que es común que las agresiones salten del plano físico, del offline, hacia lo online.

Por último, Paulina compartió que la violencia está relacionada con el espacio de forma fundamental, ya que el espacio altera el tipo de violencias que se presentan, sobre todo respecto de la violencia sexual. Expresó que desde la perspectiva criminológica se considera que el espacio provoca en las mujeres un miedo irracional pero que a su parecer no se puede separar al miedo y a la violencia, en particular cuando se habla de la violencia sexual en el espacio público. Así, señaló que una clara estrategia para manejar el miedo a la violencia en el espacio público es modificar la vestimenta o la corporalidad y que es un acto de violencia en sí mismo el que una mujer decida adaptar su forma de vestir o actuar de acuerdo al lugar al que va, lo cual puede observarse en el comportamiento de las mujeres que viajan en el metro en un estado de alerta. A su vez, Paulina sostuvo que el espacio público y privado son un continuo, por lo que no puede seguirse con la visión dicotómica urbanística de que lo que pasa en la casa es ajeno a lo que ocurre en la calle, ya que en el espacio privado y en el público la violencia contra las mujeres sigue la misma dinámica.

En este sentido, Paulina indicó que uno de los espacios que más nos representan miedo, por la relación estrecha entre miedo y violencia, es el metro de la Ciudad de México y los transportes públicos en general, como en el caso de Guadalajara donde más del 80% de las mujeres han sido victimizadas en el transporte público, mientras que en la CDMX nueve de cada diez mujeres sienten temor en este ámbito. Paulina señaló que en el análisis de estas violencias una gran dificultad es la separación que se hace de las variables de miedo, violencia e inseguridad en el espacio público. La ponente compartió los resultados de la evaluación de impacto del programa de separación de vagones del metro que es parte de la política “CDMX, Ciudad Segura y Amigable para Mujeres y Niñas”. Paulino indicó que participó en la evaluación de este programa durante 2014 y 2015 y expresó que los resultados mostraron que el reporte de acoso sexual disminuyó 13%, mientras que otras violencias (empujones y peleas) aumentaron 26%. La ponente descartó que la aglomeración en el metro provoque los delitos, sino que sólo es un factor de riesgo, que no se trata de una violencia situacional donde el contexto provoca la violencia sexual, y que las distintas espacialidades del metro determinan el tipo de agresión ejercida contra las mujeres. Para concluir, Paulina indicó que, pese a la separación de vagones, la violencia en los vagones exclusivos para mujeres siguió presentándose, lo que deja ver que el programa se construyó sobre la dicotomía de que los hombres son los únicos generadores de violencia y deja ver el problema cultural de la objetificación del cuerpo de la mujer.

 

Los temas de debate

Por un lado se discutió sobre la falta disponibilidad de protocolos para atender casos de violencia y discriminación en el ámbito educativo, y sobre las deficiencias que presentan algunos ya existentes como el del CIDE, donde el Comité de Ética está conformado por profesores de dicho centro de investigación. A su vez, se debatió sobre el tipo de sanciones impuestas a los agresores en el ámbito educativo, y la necesidad de transitar hacia una justicia restaurativa.

Asimismo, se discutió sobre la importancia de documentar las violencias relacionadas con la tecnología, ya que las agresiones en este ámbito se ejercen con una finalidad, la cual debe investigarse y registrarse con el fin de evaluar el riesgo al que se enfrenta la víctima y poder hacer contrapeso al anonimato del que gozan los agresores.

Por último, se puso a discusión el distinguir las diversas espacialidades presentes en el transporte público y cómo estas afectan a las violencias que se ejercen contra las mujeres. Lo anterior con el objetivo de contar con políticas diferencias de acuerdo con el espació. A su vez, se puso en la mesa el hecho de que las políticas relacionadas con transporte público se enfocan en las mujeres y dejan de lado a las masculinidades y el trato hacia los hombres, lo que puede resultar en campañas que reproducen estereotipos de género.

SUBIR
COMENTARIOS.png